Volumen 3, Número 4

Entregamos a continuación traducción de parte del memorándum del editor:

La inmunoterapia suscita entusiasmo, pero no nos apresuremos a juzgar…. Hasta que todos los votos están contados.

Tanto como cualquier otro tema, la inmunoterapia como una opción de tratamiento en cánceres es un “pararrayos” para debate, entusiasmo, controversia y esperanza.  Esto es especialmente cierto para un espectro de trastornos, particularmente sarcomas de tejido blando y tumores del estroma gastrointestinal (GISTs). El tema es tan volátil como siempre y los nuevos resultados están produciendo información confusa y contradictoria. Revisemos esta información, para buscar una guía en un área en la cual nuestros pacientes tienen muchas preguntas.

El panorama de los sarcomas es alentador, pero ampliamente inconcluso, en base a la información  que presentamos en ASCO 2016 en las sesiones científicas de leiomiosarcoma uterino y el uso de pembrolizumab (Keytrudaâ). Inmunoterapia, particularmente los inhibidores PD-1, necesitan mucho más estudio antes de que alguien pueda decir que están cumpliendo la promesa establecida en sarcomas.

Una vía importante para los sarcomas es la terapia adoptiva con células T. En este enfoque, las células T se extraen del paciente, son genéticamente modificadas o tratadas con químicos para aumentar su actividad, y luego son otra vez introducidas al paciente con el objetivo de mejorar la respuesta anti cancerígena del sistema inmunológico. Potencialmente muy prometedor, pero no nos apresuremos con hacer juicios hasta que no veamos más resultados de los estudios fase 3 que actualmente están en proceso.

Otra pregunta intrigante es si estas terapias adoptivas con células T podrían ser aplicadas más específicamente en GIST. En este ejemplar del Journal, la Dra. Breelyn Wilky, MD ofrece un análisis completo y detallado de este y otros enfoques mediados por la inmunidad. Por ejemplo, recientemente fue reportado que investigadores habían desarrollado un receptor de antígeno quiméricos (CAR) para transducción en células T humanas. Estas células manipuladas fueron efectivas en suprimir el crecimiento de GIST en ratones. Mientras que estos resultados son promisorios, la toxicidad reportada en las terapias adoptivas con células T de reacciones cruzadas contra tejidos humanos no es trivial y nuevas pruebas y desarrollo son necesarios antes de que estas estrategias estén listas para pruebas clínicas.

Como lo menciona la Dra. Wilky, el entusiasmo que rodea la inmunoterapia en las conferencias médicas, así como en los medios de comunicación está asociado a una pregunta clave: ¿Cuándo podrán los pacientes con GIST y sus proveedores desearán considerar el participar en un estudio clínico? La decisión es particularmente difícil cuando muchos estudios requieren que el paciente deje de usar inhibidores de la tirosina quinasa que nosotros generalmente indicamos el uso sin interrupción hasta en un escenario de enfermedad resistente. Los pacientes con GIST están mejor cuando son tratados sin interrupciones con supresores de KIT, aun cuando la enfermedad ha desarrollado mecanismos de resistencia.

Hemos aprendido que la respuesta a los puntos de control de los inhibidores puede durar meses antes de manifestarse, y que los pacientes con GIST que interrumpen bruscamente los TKIs pueden presentar un rápido brote y aumento de la enfermedad. Aún si pacientes respondieran a la inmunoterapia, el crecimiento en un intervalo a corto plazo, puede ser problemático y llevar a complicaciones médicas como una obstrucción gastrointestinal. Mientras que le evidencia en el laboratorio es prometedora en relación al potencial beneficio de la inmunoterapia para GIST, aún hay muy poca información clínica para guiar a los pacientes y médicos acerca de que si la ciencia se traducirá en respuestas clínicas para los pacientes.  Por favor lea el artículo de la Dra. Wilky para tener información más detallada.

Para resumir, el entusiasmo generado por el potencial de la inmunoterapia va emparejado con las preguntas desafiantes asociadas a ella.  Debido a que es un formidable trabajo que todavía está en proceso, debemos seleccionar cuidadosamente la nueva información y no apresurarnos a hacer juicios acerca de que si puede ser beneficiosa para nuestros pacientes.

Jonathan C. Trent, MD, PhD

Editor Jefe


Puedes leer el ejemplar completo en el siguiente enlace: http://gistsarcomajournal.com/wp-content/uploads/2017/01/GIST_v3n4_72_final.pdf